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PROYECTO CULTURAL GRUPO CREACIÓN Manuel Méndez & Isidoro Sánchez & Juan Carlos Sánchez
EXPOSICIÓN
"DE LA VILLA DE LA OROTAVA A SAN CRISTÓBAL DE LA HABANA"
Moisés
Plasencia Martín Director
General de Patrimonio Histórico. Gobierno de Canarias
Cuba, la perla de las Antillas, siempre se ganó
el derecho de ser la segunda patria del canario. La memoria histórica de los
dos pueblos ha establecido una profunda y cálida hermandad que aún hoy
perdura. Fue en Cuba donde tuvo lugar uno de los mayores asentamientos
correspondiente a los oriundos de las Islas Canarias; la mayor inmigración
blanca que se asentó en la misma desde el inicio de la colonización en 1513.
De este modo, entre 1835 y 1850 se considera que al menos 15.700 canarios
emigraron a Cuba. Y el balance correspondiente a la segunda mitad del siglo XIX
es notablemente rebasado, produciéndose la salida hacia tierras americanas en
torno a 165.000 canarios. De ellos, entre 50.000 y 60.000 se asientan en el
Caribe.
Si Cuba se conformó como el principal país receptor de la emigración
canaria a lo largo del siglo XIX y en los primeros treinta años de nuestro
siglo, actualmente, ante la grave crisis económica y social de la isla,
Canarias se ha convertido en una de las zonas de solidaridad y de acogida de
cubanos, tratándose en la mayor parte de los casos de antiguos emigrantes isleños,
sus descendientes y familiares. Este vínculo migratorio que ha unido a Cuba y a
Canarias durante varios siglos se manifiesta también en los valores culturales
y patrimoniales, permaneciendo vivo en el día a día de los pueblos y ciudades
como La Orotava y La Habana.
La Orotava y La Habana son ciudades con aires de esplendor otorgados por
la seductora arquitectura, las casas balconadas, sus calles floridas y forjadas
en metal, madera y piedra, donde la palabra patrimonio tocan la máxima
humanidad y universalidad. Al caminar por ellas, además de deleitarse con la
cadencia del idioma y descubrir el especial encanto de sus gentes, nos damos
cuenta que muestran las líneas maestras de las influencias culturales
exteriores que El paso del tiempo ha demostrado que la hermandad existente entre los
dos pueblos isleños es sólida, permanente y constante, dando flor y fruto a un
rico patrimonio cultural. Las huellas culturales de los canarios en Cuba son de
tal dimensión que no se entendería la historia de esa isla caribeña sin
conocer la historia de la presencia canaria en ese territorio. Del mismo modo,
tampoco tendría sentido la historia de nuestras islas si se omitiese el gran
movimiento migratorio ocurrido hacia Cuba y lo que significó para los canarios.
Ese diálogo establecido entre las dos orillas del atlántico se puede
considerar como una de las principales raíces culturales y etnográficas. El
paralelismo arquitectónico; la cultura en torno al cultivo del tabaco; la caña
de azúcar, los ingenios azucareros o el ron; la preferencia por formas poéticas
como la décima campesina; el punto cubano, los guateques o fiestas campesinas;
el gofio; la devoción y la espiritualidad hacia la Virgen de Candelaria... son
ejemplos de esta simbiosis cultural. Del mismo modo, personajes ilustres del
mundo intelectual, del conocimiento y el arte reflejan este encuentro cultural:
Silvestre de Balboa, Dulce María Loynaz, José Aguiar, Ignacio Montesinos,
Leonor Pérez Cabrera, etc.
Para finalizar, hago referencia al famoso antropólogo social Bronislaw
Malinowski, el cual, en el prólogo del libro del no menos famoso investigador y
antropólogo cubano Fernando Ortiz titulado "Contrapunteo cubano del Tabaco
y del Azúcar", afirma que "había conocido y amado a Cuba desde los días
de una temprana y larga estancia en las Islas Canarias, dónde comprobó que
para los canarios Cuba era la tierra de promisión a la que emigraban los isleños
para ganar dinero y retornar a sus antiguas tierras en las laderas del Pico del
Teide o alrededor de la Gran Caldera - referido a La Palma -, o bien para
arriesgarse de por vida en Cuba y sólo volver a sus patrias- islas por
temporadas de descanso, tatareando canciones cubanas, pavoneándose con sus
modales y costumbres criollas, y cantando alabanzas de su Cuba, donde extienden
su infinito verdor los cañaverales
Apoyándome en esa reseña, me gustaría expresar
que esta comarca cultural fraguada en el trasiego y el esfuerzo de los dos
pueblos, debe servir para que, juntos, canarios y cubanos sigan mirándose y
acompañándose en sus respectivos caminos. Estoy seguro que estas jornadas y
exposición contribuirán a seguir descubriendo y amando a Cuba desde Canarias.
Fotografía de los autores (de izq. a dcha): Manuel Méndez Isidoro Sánchez Juan Carlos Sánchez.
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