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Capítulo VII Manuel Méndez Guerrero En homenaje a Isabel Fernández Morales CASA DE LA TORRE El Toboso (Toledo) Viajar por el mundo fue mi gran sueño... ¡felizmente realizado! y don Quijote de la Mancha el mentor de mi ambicioso proyecto. Recuerdo aún las emocionadas e interesadas interpretaciones que hacía del Quijote en los inicios de mi particular aventura. De esas agradables y maratonianas sesiones de placentera lectura recuerdo con especial cariño un capítulo que me impresionó y marcó mi vida de forma especial: De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos. Don Quijote desea con locura, nunca mejor dicho -y por tercera vez- emprender una nueva aventura, pero ha de enfrentarse con la cariñosa incomprensión de sus seres queridos -el ama- y del planteamiento económico -realista a todas luces- de su escudero Sancho Panza. Situaciones de las que sale airoso gracias a la inesperada y oportuna intervención del bachiller Sansón Carrasco, y a su aguda percepción de la realidad y profundo conocimiento de los sentimientos humanos. Aventuras nunca imaginadas La magia existe y reposa agazapada en nuestros corazones. Hay momentos en nuestras vidas, que esta poderosa energía, sin saber muy bien por qué, fluye con fuerza por nuestras venas y hace posible que todo, absolutamente todo, se transforme maravillosamente, permitiéndonos emprender aventuras nunca imaginadas. Esto debió pensar nuestra heroína, cuando, un buen día, sintió en su interior el fluir revitalizador de la magia. Sabía que muy pronto, algo nuevo e importante ocurriría. Extasiada ante la posibilidad de emprender nuevas “locuras”, en un rito místico, se asomó a la pequeña ventana del comedor, quería contemplar una vez más, una imagen entrañable: los molinos de viento. Estos, erguidos sobre la colina, reflejaban las brillantes y doradas luces del amanecer. Los vio más hermosos que nunca. Sin pensarlo dos veces, salió presurosa a la calle y no paró hasta tropezar con los molinos. Sobre su cabeza, las poderosas aspas batían el aire, como queriendo espantar a sus enemigos, los “devoradores de sueños”. Allí, lejos de las miradas de la familia, se encontraba a gusto. Sabía que sus pensamientos más íntimos sólo serían escuchados por el viento y...por su corazón. Pero su inesperada ausencia y su notable cambio no pasó desapercibida en la casa. Todos barruntaron notables acontecimientos y se prepararon, como en otras dos ocasiones, para contener, en la medida de lo posible, a que la soñadora diese rienda suelta a su imaginación. Inútil medida, porque nuestro personaje rebosaba imaginación y vitalidad suficiente, como para recabar a su alrededor generoso apoyo a sus planes aventureros. Ajena a las maquinaciones de
amigos y familiares, viajó al Toboso. Estaba segura que, con la energía que
manaba desde lo más profundo de su ser, podía iniciar una nueva y maravillosa
aventura. Y no se equivocaba, cuando las reconfortantes sombras del atardecer
empezaban a cubrir las nobles casonas, tropezó con su destino. Un portón
entreabierto le invitaba a entrar en el mundo de sus sueños. En el patio de la
casona, comprendió que la magia de la vida es hacer realidad la vida misma...la
utopía. Cuentan las crónicas,
que la «Casa de la Torre» en el Toboso, la regentó durante muchos años y con
gran felicidad, una soñadora digna seguidora del Quijote y, que en algún lugar
de la casona, donde los recuerdos se graban con amor, hay una placa en la que
rinde homenaje a su fiel escudero y aquellos que le animaron y
le siguieron en su notable aventura.
AACHE EL
QUIJOTE ENTRE TODOS - SEGUNDA PARTE Isabel Fernández Morales www.casadelatorre.com EL
TOBOSO (TOLEDO) |